María limpiando el escritorio del gerente de la empresa Marcos Alcívar, accidentalmente hizo regar la taza de café sobre unos papeles importantes del ejecutivo, éste reaccionó insultándola de ineficiente e inútil.
Llorando ella lo sentenció y le dijo:
- - Usted abusa de mí porque toda la vida ha tenido dinero y yo soy sólo una mujer de campo, debe portarse mejor. Recuerde que el mundo da vueltas y al final de cuentas todos somos iguales.
Él se quedó meditando las palabras que María le dijo y se quedó dormido. De inmediato comenzó a soñar que aparecía en el campo con leva y corbata y con machete en mano empezó a trabajar la tierra. Y por la incomodidad de su vestimenta no podía realizar bien su trabajo. En ese momento Maria se le acerca de manera muy gentil y le ofrece su ayuda brindándole ropa y agua.
Se despertó sobresaltado y al sentir que su corazón latía rápidamente, recordó las sinceras palabras de María. En ese momento su teléfono sonó. Era Maria para pedirle disculpas, el interrumpe y le dice: " Maria, tu no tienes que disculparte, soy yo el que tiene que pedir perdón porque entendí que TODOS SOMOS IGUALES"...